No quiere comer ¿Qué hago?

El tema de la comida nos preocupa especialmente, más cuanto más pequeños son nuestros hijos. Y ellos lo saben muy bien.
Por suerte, salvo que haya una patología (anorexia, trastorno de rumiación…etc.), nuestro instinto de supervivencia impide que nos matemos a nosotros mismos de hambre, es decir, que nuestros hijos siempre comerán lo mínimo que necesitan. Con el resto, si la comida no es algo muy importante para ellos, es decir, si no tienen mucho apetito ni disfrutan especialmente comiendo, probablemente lo utilicen como herramienta para conseguir cosas o demostra su estado de ánimo.
El lenguaje de los niños no es el como el lenguaje de los adultos. No saben expresar sus emociones como nosotros, no tienen los mismos recursos. Por eso es común que las primeras semanas de la vuelta al cole, por ejemplo, notemos que no quieren comer o que comen menos. Puede ser su forma de manifestar la ansiedad que les produce el cambio.
Por otra parte la negativa a comer es muchas veces una herramienta con la que lograr la atención de los padres. Y nuestra atención es  siempre un premio para ellos.
Por ello, en principio y salvo que haya patología de base, lo recomendable es no forzar a comer al niño, pero tampoco darle alternativas. Se le sirve la comida, y tras  un tiempo determinado se le retira, sin darle otra cosa, haya comido o no haya comido.

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