¿Qué es el trastorno negativista desafiante?


El trastorno negativista desafiante es uno de los motivos de consulta más frecuente a psicólogos y pediatras. Se suele hacer patente al final de la niñez y al principio de la adolescencia.

Se caracteriza por algunos de estos comportamientos: 

- Accesos de cólera
- Discusiones con adultos
- Desafiar o negarse a cumplir órdenes o normas
- Llevar a cabo deliberadamente actos para molestar a otras personas
- Acusar a otros de errores propios o problemas de comportamiento
- Ser quisquilloso o irritable
- Mostrarse iracundo o resentido.

Para poder hacer el diagnóstico deben presentarse al menos cuatro de los comportamientos anteriores, y en una frecuencia mayor de lo que es normal para niños de esa edad. Además debe causar un deterioro significativo en la actividad social, familiar, académica o laboral.

Estos chicos suelen ser tercos, resistentes a cumpliar órdener y a adoptar compromisos, no ceden ni negocian con adultos. Buscan constantemente hasta qué límites pueden llegar en el trato con los adultos, y su comportamiento interfiere significativamente en el aprendizaje y ajuste escolar. Suelen tener baja o excesiva autoestima, labilidad emocional, baja tolerancia a la frustación, un vocabulario soez y son proclives a iniciar precozmente el consumo de tabaco, alcohol y drogas.

El trastorno negativista desafiante suele ir unido con el trastorno por déficit de atención con hiperactividad. En cuanto a la génesis del trastorno se barajan dos teorías explicativas:

La del desarrollo, que sitúa su inicio en la edad preescolar y lo relaciona con una dificultad del niño para separarse de las figuras de apego y desarrollar su autonomía; y la teoría del aprendizaje, que explica que el menor aprende que con sus conductas disruptivas capta la atención, el tiempo y la preocupación de las figuras de autoridad.

Se ha encontrado una mayor prevalencia del trastorno en el seno de familias con conflictos conyugales graves. Este trastorno afecta entre un 2% y un 16% de niños en edad escolar. La intervención temprana es fundamental, pues un porcentaje de menores con este trastorno, si no reciben el tratamiento adecuado, desarrollan más adelante el trastorno disocial, mucho más grave y desadaptativo, caracterizado por cometer actos delictivos, consumo de tóxico, conductas altamente disyuntivas, etc...

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