¿Qué hacer si detectamos que nuestro hijo sufre bullying?

¿Qué es el acoso escolar? 


El acoso escolar es cualquier forma de maltrato físico o psicológico que se produce de manera reiterada entre escolares.
El acoso escolar, o bullying, es una forma de hostigamiento e instigación que se produce por parte de uno o varios alumnos hacia una víctima. Es una forma de control que se origina mediante amenazas, intimidaciones, agresiones, aislamiento... A menudo, la víctima sufre en silencio debido a la represión a la que está sometida, lo que le lleva a desarrollar problemas emocionales que en ocasiones derivan en ideas autolíticas e intentos de suicidio.

Actualmente, según un estudio realizado por la asociación Save the Children, en defensa de los derechos humanos de los niños en todo el mundo, señala que uno de cada diez niños ha sido víctima de acoso escolar, lo que supone 193.000 víctimas en España. A estos preocupantes datos, hay que sumarles la alta incidencia de suicidios que están aconteciendo en los últimos años entre adolescentes debido a los efectos de este terrible fenómeno.


Entendemos por acoso escolar a las siguientes manifestaciones: 


- Acoso físico: agresiones físicas directas que pueden ir desde empujones hasta formas mucho más graves como patadas.
 - Acoso verbal: mensajes peyorativos donde se menoscaba la integridad y la autoestima de la víctima (insultos, bromas pesadas, uso de motes, transmisión de falsos rumores y bulos, mensajes intimidatorios, etc.).
 - Acoso psicológico: uso de la coacción e intimidación para generar miedo y obligar a la víctima a realizar acciones en contra de su voluntad.
 - Acoso social: rechazo y exclusión de la víctima, impidiéndole relacionarse con otros niños así como participar en actividades sociales.

En el presente, el Bullying ha adoptado diferentes formas, que han agravado el alcance del mismo, y lo han trasladado fuera del colegio. Hablamos de la introducción de las redes sociales como herramienta de acoso.

 El Ciberbullying es una forma de acoso que usa las nuevas tecnologías para hostigar y perseguir a las víctimas. Este tipo de acoso, usa desde mensajes telefónicos con mensajes despectivos hasta la difusión de vídeos de contenido personal de la víctima.


 ¿Cómo diferenciarlo de conflictos interpersonales puntuales? 


Los expertos señalan que para hablar de bullying deben producirse tres situaciones específicas claves:

- Desequilibrio de poder.
- Intencionalidad de causar daño por parte de los acosadores.
- Reiteración de la conducta acosadora.

¿Cómo identificarlo desde el hogar? 


En ocasiones, los niños y adolescentes que sufren Bullying son víctimas en silencio, por miedo a las represalias y por un sentimiento de vergüenza y humillación. Por ello, es importante que los padres estemos pendiente de algunos signos de alerta, como son los siguientes:

- Cambios en el comportamiento habitual del niño o adolescente: somatizaciones (dolores frecuentes de estómago, cabeza…), negativas a querer ir al colegio, cambios de humor impredecibles e injustificables, nerviosismo constante, rechazo a las actividades extraescolares y situaciones sociales, aislamiento…
- Bajada del rendimiento escolar. Cuando los niños o adolescentes sufren acoso escolar, su concentración y motivación académica disminuye por lo que las notas se ven perjudicadas.
- A menudo aparece con golpes, moretones u objetos personales dañados, o incluso pide dinero sin dar explicaciones.


 ¿Qué podemos hacer los padres? 


Si hemos identificado alguno de estos signos de alarma, es conveniente hablarlo abiertamente con el niño o el adolescente, sin recriminarle que no confiara en nosotros para contarnos lo que le sucede antes. Hay que tener en cuenta que se encuentran sometidos a una presión muy alta y son muy vulnerables. Lo mejor será mostrarse abierto, comprensivo y proporcionar apoyo, mostrando vuestra intención de ayudarle a superar esta situación.

Tras esto, hay que denunciar la situación ante el colegio para que puedan tomar las medidas necesarias para erradicar el problema.
No es recomendable ir a buscar a los padres de los posibles acosadores, ya que generalmente esta solución solo conlleva conflictos. Es mejor dirigirse al colegio y que sean ellos los que se pongan en contacto con los otros padres y actúen de “mediadores”.

Asimismo, es conveniente proporcionarle al niño o adolescente apoyo psicológico adecuado. Hay que tener en consideración que habitualmente estos niños, carecen de herramientas para enfrentarse a los problemas y poseen un autoestima muy baja, por lo que es importante ayudarle a superar lo ocurrido y dotarle de habilidades sociales adecuadas, que disminuyan la su probabilidad de volver a ser víctima de acoso.

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