EL SÍNDROME DEL EMPERADOR EN NIÑOS



¿Qué es el Síndrome del Emperador? 

El síndrome del Emperador o “el niño tirano”, es un trastorno del comportamiento que se caracteriza por el extremado empoderamiento del niño, el cual ejerce su voluntad mediante conductas violentas (verbal y físicamente), hacia sus padres, controlando y manejando las situaciones familiares. Para conseguir sus objetivos, estos niños agreden física y emocionalmente, gritan, rompen objetos y hacen uso del chantaje y la coacción. Son niños que han aprendido a imponer su voluntad y sus propias normas.

Es un modo de violencia intrafamiliar que se produce de manera ascendente, de hijos a padres, dejando muestra del gran problema educacional que sufre nuestra sociedad.

 ¿Cómo se gesta? 

El desarrollo del niño como tirano obedece a varios factores que predisponen este comportamiento, como son:

Estilo educativo demasiado permisivo o negligente: este modelo educativo persigue la complacencia del menor, dándole así todos los caprichos. Mediante estas acciones se refuerza en el niño la creencia de que todas las personas están en el mundo para complacerle y que por tanto tiene derecho a exigir e imponer todo lo que desea. Asimismo, este estilo de crianza no permite al niño experimentar la frustración, ni aprender a manejarla, por lo que se produce una alta frustración cuando no se cumplen las expectativas esperadas.

Escaso contacto afectivo con los padres y tiempo con los mismos. En ocasiones, los horarios laborales de los padres impiden la conciliación familiar y los menores pasan muchas horas del día en soledad, en actividades extraescolares, con los abuelos, tíos, etc., permaneciendo así escasas horas al día con sus padres. Esta situación genera en el menor un desconcierto acerca de cuál es el educador principal, complicando la tarea de los padres de educar. Por otra parte, muchos padres se sienten culpables por esta situación, lo que les lleva a consentir aún más a sus hijos para compensar el tiempo que no están con ellos.

Además del estilo educativo, hay que tener en cuenta que habitualmente estos niños presentan rasgos de personalidad comunes como son:

 • Egocentrismo.

• Baja tolerancia a la frustración.

• Falta de empatía.

• Carencia en valores sociales y de convivencia.

• Temperamento difícil.

 ¿Cómo detectarlo? 

 Los comportamientos y características que presentan estos niños son las siguientes:

• Bajo autocontrol emocional: presentan estallidos de ira en distintas situaciones, sobre todo, cuando no se cumplen sus expectativas y deseos.

• Actitud desafiante: desafían las órdenes e instrucciones que los padres y otras fuentes de poder emiten (colegio, abuelos, etc.).

• Desobediencia: no cumplen las normas del hogar, no siguen las rutinas establecidas, tienen problemas a la hora de seguir las instrucciones dadas desde el hogar, etc.

 • Conductas vengativas: guardan rencor y se vengan de otros.

 • Baja tolerancia a la frustración: reaccionan de manera adversa ante los obstáculos cotidianos de la vida.

• Conductas de violencia verbal (insultos, vejaciones…) y violencia física (agresiones, empujones…).

• Destrucción de objetos: tiran los objetos al suelo, rompen cosas…

• Amenazan con frecuencia para conseguir lo que quieren.

• Actitud tirana: actúan como los “amos” de la casa.

¿Qué pueden hacer los padres? 

Resulta esencial tomar conciencia del estilo educativo inculcado en el hogar y establecer normas y límites claros y concisos. Es importante, que ambos padres mantengan un mismo estilo educativo, menos permisivo, que contemple un adecuado manejo de contingencias a las conductas emitidas por el menor y que promueva valores familiares y sociales adecuados.

Asimismo, resulta conveniente buscar ayuda profesional de un psicólogo especialista en Psicología Infantil y Juvenil, que pueda ayudar al niño a mejorar su comportamiento, aprender a regular y gestionar adecuadamente sus emociones, aumentar la tolerancia a la frustración y aumentar la capacidad de empatía, así como desarrollar valores sociales tales como el respeto, la colaboración, la constancia y el esfuerzo.

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